Entrevista exclusiva | Capitán Swing | 9 de noviembre de 2025
Mohamed El Kurd: «Basta de víctimas perfectas, basta de pedir permiso para hablar de Palestina»
Mohamed El Kurd (Jerusalén, 1998) tenía once años cuando colonos judíos de Brooklyn, protegidos por la policía israelí, ocuparon la mitad de su casa familiar en Sheikh Jarrah. Hoy, con 27 años, es poeta premiado, periodista y una de las voces palestinas más contundentes del mundo. Acaba de publicar Víctimas perfectas (Capitán Swing, 2025), un libro que no suplica empatía: la exige.
Desde Nueva York, El Kurd explica por qué escribió este ensayo-manifiesto para quienes ya están del lado palestino y no para convencer a los escépticos.
«Quería hablarle a alguien que lea de buena fe, que acepte ser desafiado. Estoy harto de la cámara de eco en la que nos obligan a vivir».
¿Qué es la “política del encanto”?
El subtítulo del libro lo resume: un conjunto de estrategias que los palestinos usamos para resultar “digeribles” al público occidental. Dos ejemplos brutales:
- Dependencia enfermiza de voces israelíes o judías: «Decimos “hasta B’Tselem reconoce que es apartheid” como si nuestra palabra no valiera nada. Con eso reforzamos que solo un israelí puede ser creíble».
- Obsesión con mujeres y niños: «Para huir del cliché del terrorista palestino furioso, solo mostramos niñas y madres llorando. Resultado: demonizamos aún más a los hombres y sometemos a las niñas a un racismo más cruel».
«Es como las víctimas de violación que tienen que demostrar que iban sobrias y bien vestadas», sentencia El Kurd.
Hamás también tiene derechos humanos
Una de las frases que más titulares ha generado:
«Tengo mil desacuerdos políticos con Hamás, pero sus familias no deberían ser castigadas. Si invirtiéramos los roles y dijéramos “tu hijo está en las FDI, así que te mato”, el mundo entero lo rechazaría. ¿Por qué con palestinos está permitido?»
No existen “civiles neutrales” en Palestina.
El Kurd desmonta la idea de que los civiles palestinos son espectadores inocentes:
«En Ucrania, las abuelas preparan cócteles molotov y son heroínas. En Gaza, si tu hermano está en la resistencia, toda tu familia es “objetivo legítimo”. Eso es racismo puro y duro».
¿Por qué casi nunca se escucha a palestinos sin tragedia previa?
«Para que te den micrófono en Occidente tienes que haber perdido una casa, veinte familiares o las dos cosas. Los israelíes son “expertos” por defecto; nosotros necesitamos credenciales de dolor extremo. Y aun así, nos censuran».
El propio El Kurd solo obtuvo plataforma porque su casa fue ocupada. «Sin esa tragedia mediática, sería un palestino más silenciado».
De niño marioneta en Bruselas y Washington
Con apenas 13 años habló en el Parlamento Europeo y el Congreso de EE.UU. Recuerda la pizza de queso azul en Bruselas y, sobre todo, los guiones:
«Me rodeaban adultos que me decían exactamente qué decir. Pensaban que si un niño palestino lloraba frente a eurodiputados, cambiarían el mundo. No cambió nada».
Sheikh Jarrah, 16 años después
La familia El Kurd logró paralizar la expulsión en 2021 gracias a la revuelta popular palestina y la presión global, pero la batalla judicial continúa.
«Nuestros vecinos, la familia Sob Laban, acaban de recibir una orden: pagar alquiler a empresas de colonos registradas en EE.UU. como si fueran sus caseras legítimas. Es toda Jerusalén: ONG norteamericanas llegan, dicen “Dios nos dio tu casa” y tienes que pleitear años».
Nos enseñaron a no decir “judíos”
«Diplomáticos, periodistas y activistas llenaban nuestra sala. Yo llegaba del colegio, soltaba la mochila y les enseñaba fotos de colonos golpeando a mi abuela. Pero siempre con la misma advertencia: “No digas judíos, di colonos”. No queríamos ofender al turista blanco».
Y añade:
«Todo lo que nos hacen lo hacen en nombre del judaísmo. Marchan con banderas “judías”, pero nosotros tenemos que empezar cada frase rechazando el antisemitismo europeo. Los únicos judíos que he conocido en mi vida querían matarme o echarme de casa. Hicimos malabares mentales impresionantes para seguir las reglas del juego».
Sionistas y antisemitas: aliados históricos
El Kurd recuerda la frase de Theodor Herzl: «Los antisemitas serán nuestros aliados más fieles». Y lo ilustra con ejemplos actuales:
- John Hagee (Cristianos Unidos por Israel) dijo que «Hitler fue enviado por Dios» para llevar judíos a Palestina y aun así es amigo íntimo de Netanyahu.
- Donald Trump ha hecho comentarios antisemitas y sigue siendo el gran aliado de Israel.
- La ADL califica de “incidente antisemita” a quien grita “Free Palestine”, pero defendió a Elon Musk cuando hizo el saludo nazi.
«Hoy en EE.UU. el antisemitismo no es una amenaza sistémica. Es castigadísimo. Su verdadero problema no es el odio a los judíos: es la defensa de los palestinos».
¿Está Israel perdiendo la batalla narrativa?
Respuesta rotunda:
«La estamos ganando. Prueba: Israel ha cuadruplicado el presupuesto de propaganda del Ministerio de Exteriores, paga a influencers, invita a activistas a viajes todo pagado. Pero después de 200.000 muertos en Gaza, la política oficial occidental no ha cambiado ni un milímetro. Tenemos que convertir esta solidaridad global sin precedentes en boicots reales, sanciones reales, cambio institucional real».
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